Josep Colom

Nací en Barcelona en 1947. La música era algo muy importante y cotidiano en mi ambiente familiar desde que tengo recuerdo. No era habitual en aquella época en España. Sin duda esta circunstancia y el hecho de que mis padres, sin ser músicos de profesión, me apoyaran incondicionalmente, tanto emocionalmente como económicamente, me ha permitido disfrutar de este oficio toda la vida.

En mi juventud gané algunos concursos. Los internacionales de Jaén –en 1977– y Santander –en 1978– me ayudaron a empezar a ser conocido en España; mucho más tarde, el Ministerio de Cultura de España me otorgó el Premio Nacional de Música, que tengo en especial estima por deberlo al aprecio de mis colegas de profesión. En los años 80 mi actividad pública aumentó poco a poco, y en la actualidad toco prácticamente con todas las orquestas españolas –y con grandes directores–, así como, en recital y música de cámara, en los principales festivales y auditorios.

También fuera de las fronteras mantengo una notable actividad, particularmente en Francia, donde viví durante bastantes años, estudiando en la École Normale de Musique, fundada por Alfred Cortot y donde he grabado la mayor parte de mi discografía para el sello Mandala, con música de autores tan diversos como Brahms, Franck, Blasco de Nebra, Mompou y Falla.

Recientemente el sello RTVE ha editado un DVD con el tercer concierto de Prokofiev y un CD con obras de Chopin, Debussy y Ravel, grabaciones en vivo del archivo de Radio Clásica dentro de la serie Grandes Pianistas Españoles. Definitivamente, prefiero las grabaciones en vivo aunque sean más imperfectas. Son más reales. Mi última grabación es un intento de recrear el espíritu de un concierto en directo, además de reunir mis últimas propuestas estéticas. Se trata de un CD llamado Dialogue [sello Eudora], donde interpreto obras de Mozart y Chopin en alternancia, y en el que trato de desmitificar las clasificaciones estilísticas que encasillan a los compositores como «clásicos» o «románticos».

Muchos músicos han influido e influyen en mi evolución musical. Quiero destacar en mis comienzos al compositor [y por entonces también pianista] Joan Guinjoan, que me ayudó a desarrollar una manera de abordar la música y la ejecución pianística mucho más racional y estructurada.

Un temperamento reservado e introvertido hace que mi mundo sea el recital y la música de cámara, aunque no he sabido renunciar a las ocasiones de disfrutar de las maravillas del repertorio con orquesta. No quiero iniciar una lista de las orquestas, directores, cuartetos y músicos en general con los que he compartido grandes momentos porque inevitablemente olvidaría a muchos y todos tienen o han tenido importancia para mí.

La pedagogía se ha convertido poco a poco en algo muy valioso y en una ocasión –gracias al contacto con los músicos más jóvenes– de renovar el entusiasmo por el redescubrimiento del gran repertorio. Además de impartir regularmente clases magistrales, enseñé, desde su fundación en 1990, en el Aula de Música de la Universidad de Alcalá de Henares; y durante varios cursos académicos he colaborado con el Conservatorio Superior de Aragón. En 2012 abrí una nueva etapa pedagógica en el Conservatori Superior del Liceu, en Barcelona.

Hacer música es un gran privilegio y doy gracias a todas las personas que han compartido lo que para mí es un milagro cotidiano.

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